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El susurro del lenguaje - Barthes

Lector en formato pagina

Me costó un toq decidirme sobre cuál libro de Barthes quería hablar (también me costó recién decidirme por cuál preposición usar: decidir por o decidir sobre?): iba entre El susurro del lenguaje (que es una recopilación de artículos publicada pos-mortem) y El placer del texto, pensando en cuál de los dos marcó más mi vida como lectora. Y me decidí por este porque aunque El Placer del texto me haya acercado a conceptos que me permitieron entender analítica y teóricamente varias cosas, fue el tercer artículo de El susurro del lenguaje, “Escribir la lectura”, en que realmente modificó mi forma de leer literatura (o de leer, a secas). Barthes finaliza el primer párrafo de ese artículo con la pregunta: “¿no les pasó nunca eso de *leer levantando la cabeza*?” (en el libro la traducción es mucho más española pero me gusta más así). Es ese acto (irrespetuoso, como lo llama Barthes), la comprensión de ese acto, lo que marcó mi camino de lecturas. ¿Qué es leer irrespetuosamente un libro? La lectura irrespetuosa consiste en ese acto de irrupción del texto en el que el lector construye envíos momentáneos (fugaces o permanentes) hacia otras lecturas y otras textualidades y escribe, así, un nuevo texto, que permanecerá unos instantes como el polvo que se desprende de una sacudida de zapatos, para flotar un rato frente a nuestra cara y luego desaparecer. Ese texto que escribimos en nuestra cabeza cada vez que la levantamos, que interrumpimos la lectura para llevarla hacia otro lado, un lado que no puede ser dos veces el mismo y que nos hace escribir un texto que no podrá nunca ser tampoco dos veces el mismo. Este concepto de texto me resulta fundamental porque se separa del objeto físico y de las reglamentaciones cohesivas: como en S/Z, los textos que escribimos en nuestra cabeza no siguen la lógica de los géneros, la lógica narrativa del pensamiento occidental. Esos textos conectan recuerdos con conocimientos con dolores con memorias. Esos textos no están escritos en papeles porque no se escriben, necesariamente, con tinta. Se escriben con todo el cuerpo, porque para leer es necesario poner todo el cuerpo. En este acto escribir se convierte en un verbo intransitivo: ya no hay objeto del accionar sino la acción misma que es su propio objeto, como bailar, como caminar. En uno de los artículos del libro, Barthes distingue este tipo de lectura (la lectura-escritura) de otros dos modos: la lectura del deseo y la lectura fetichista, la primera asociada a las figuras del enamorado y el místico y la segunda a la figura del suspenso. Ambas, encerradas en *la linealidad del significante*, en la estructura impuesta de linealidad de la lengua que crea –performa- la linealidad del tiempo que nos encierra. Barthes se hace de categorías lacanianas para explicitar la acción intransitiva de la lectura-escritura: el acto de levantar la cabeza consiste en ese momento en que lo Real irrumpe el tejido de lo simbólico y lo imaginario (pienso ahora en un poema de Daiana Henderson que tengo tatuado en las costillas: y así también quisiera/ horadar yo la trama/ que a mi pesar habito/ y por el hueco huir). Lo Real (que no es, y esto es importante, “la realidad”) como aquello que sucede por fuera del lenguaje, por fuera de las lógicas paradigmáticas y sintagmáticas del lenguaje, como aquello que *acaece* en un momento y que desaparece, porque cuando ya nos dimos cuenta lo atrapamos de nuevo en el lenguaje, le pusimos nombre y lo quisimos contar y ahora tiene un orden y una jerarquía. Barthes juega un poco con ese límite de habitar lo real desde el lenguaje: el fragmento se convierte en una política de escritura en este sentido, como construcción de un espacio donde, sin salir del sistema (porque no existe un afuera) se habitan los bordes ahí donde se pueden abrir grietas. Hace un par de meses se publicó un texto que escribimos un par largo de años atrás con la cátedra de Semiótica de la facu, dirigido por Daniel, bajo el título “Estudios Semióticos: Roland Barthes”. En ese libro escribí un capítulo en el que hablo un poco más de esto, y que lxs invito a leer porque es un trabajo conjunto de varixs estudiantes, corregido también por estudiantes (Martina y Victoria hicieron un trabajo hermoso de acompañamiento de escritura) y que habilita un ingreso a las lecturas de este autor desde varios ángulos diversos. Les dejo el link de la biblioteca donde se encuentra la versión virtual: https://www.unl.edu.ar/catedraonline/ 2021