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El desapego es una manera de querernos - Selva Almada

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Hay muchas formas de amar, tantas quizá como de morirse. Selva Almada indaga en alguna de ellas en esta serie de relatos gestados en torno a escenas de velorios donde vecinos y familiares despiden con diferentes ritos el cuerpo (o los pedazos de cuerpo) de quien no volverán a ver. Los velorios aparecen en estos relatos como escenas bisagra donde convergen todos los hilos que fueron tejiendo las historias que conforman cada historia. Los accidentes, los asesinatos, la vejez, la enfermedad, el suicidio, se llevan cuerpos que convocan en torno suyo en la sala del comedor, en el salón de la vecinal del barrio y a veces también en una sala de velatorio, a madres despedazadas en lágrimas, a padres silenciosos, a niños que intentan escaparse del calor asfixiante de los cuerpos sentados en fila, murmurando oraciones alrededor del cajón. El amor y la muerte coinciden en los velorios de estos cuentos de Selva Almada, contados casi siempre desde la mirada infantil de algún niño que empieza ya desde muy chico a encontrarse con estos eventos cuyo desarrollo marcará de alguna forma los acontecimientos de los relatos posteriores. La muerte de un compañero de laburo del padre, la de un hermano, la del abuelo, la de un amigo. El abandono de una madre, el engaño de un marido, las violaciones, el odio, las caricias. Nadie nos enseña a amar y a morir. Pero indefectiblemente, amamos y morimos. ¿Cómo se aprende, entonces? ¿Cómo aprende un niño sobre el amor y la muerte? Mirando a los otros amar y morir. 2023