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Atmósferas - Peter Zumthor

Lector en formato pagina

¿Qué le sucede al cuerpo cuando entra a un determinado lugar? ¿Cómo se para? ¿Qué siente? ¿Hacia dónde se dirige al ingresar? ¿Dónde apoya la mirada? El cuerpo tiene una sensibilidad emocional que funciona como un entendimiento inmediato, opuesto al pensamiento lineal en cuanto que no se deja encorsetar por las jerarquías del lenguaje. Un entendimiento inmediato que, sin embargo, presos siempre como estamos de excesos de palabras y discursos, es necesario que aprendamos nuevamente a escuchar. Aprender a escuchar al cuerpo, a esa forma de conocimiento que hace que sepamos, ni bien pisamos una baldosa, si queremos o no estar ahí. Peter Zumthor gesta en este texto –que es una conferencia dictada en 2003- el concepto de Atmósfera para hablar un poco de esa “disposición de ánimo” del cuerpo en un espacio. Zumthor es un arquitecto suizo; no se mucho más de él que lo que leí en este libro que a su vez llegó a mis manos a través de un trabajo que ayudé a una alumna a realizar. ¿y por qué elijo hablar de él? Un poco por este no saber nada de lo que estaba leyendo, de encontrarme con una forma completamente nueva de mirar el mundo que no tiene que ver con las palabras ni con los razonamientos discursivos: la forma de mirar el mundo de un arquitecto. Es fascinante cómo el mismo lugar puede ser otro cuando uno aprende a mirar, y leer a Zumthor me dio un poco de eso, me permitió meterme un toque en los ojos de un arquitecto que se dispone a mirar un espacio y convertirlo en otra cosa. La atmósfera es, entonces, el intercambio que se da entre las personas y las cosas. Cómo todo aquello que rodea un cuerpo genera en él una disposición de ánimo específica. El trabajo de un arquitecto, para Zumthor, es justamente el de crear atmósferas. Pero, ¿cómo se crea una atmósfera determinada? Es decir, ¿cómo hacemos para que un cuerpo tenga una cierta disposición de ánimo cuando ingrese a un espacio? ¿cómo tiene que ser ese espacio? ¿qué hay que tener en cuenta para construirlo? Todo tiene un poco que ver: la presencia y el peso de los materiales, el sonido del espacio, su temperatura, la disposición de los objetos, la tensión entre el interior y el exterior, la luz sobre las cosas, los grados de intimidad. Les invito a leer esta belleza de libro porque cuenta, de una forma simple, un poco de todo eso, y, a quienes no estamos acostumbrados a mirar, nos permite acercarnos a entender cómo todo lo que está a nuestro alrededor nos convierte un poco en lo que somos. Y nos invita, además, a mirar más, a tocar más, a escuchar y a oler más: a utilizar todos los sentidos para conectar con los ambientes en los que ponemos nuestro cuerpo y en los que nos disponemos a llevar adelante 2022