Hay un silencio
y yo estoy hundida.
Abro la canilla del baño
el óxido detiene mi reflejo
debajo
un pez gris
se retuerce ahogado
cierro la canilla sobre él
acá afuera en el patio
las piedras
rayan sobre mis huesos
los veo
se ríen con caras tristes
no quieren estar acá
–el que de vosotros esté libre de pecado–
los cuerpos de los insectos flotan ciegos
quietos
nada en mis venas para darles de comer
el cráter gris de la pileta vacía
quebrada por el sol
me mira un pájaro sin verme
estacado en el aire seco
todas las manos áridas
que nunca tocaron
la eyaculación
es muda
puedo ver las caras blancas
animales famélicos
y el polvo detenido antes de borrarse
mi piel se quebró por el desuso
la arena endureció la mucosa de mis ojos abiertos
sé que todo
es esto
se me cayeron las palabras
que alguna vez guardé en las medias
las pisaron
entre las piedras
los gusanos las comieron
y se bañaron en sal
sé que esto
es todo
2018