Cesoteca

los domingos a la noche

Lector en formato pagina

Los domingos a la noche cuando me acuesto sola en mi cama y no tengo ganas ni de hacerme una paja pienso siempre un poco en las ausencias pienso en todas las caras que ví en la semana las veces que me miré en algún espejo todas las caras que me ví Pienso un poco en cada día los lunes por ejemplo y pienso las caras de quienes me esperan en casa las caras que me miraron de cerca hasta tocarme de lejos hasta olvidarme Las miro el domingo a la noche las vuelvo a ver y pienso todos los domingos a la noche miro las manchas del techo y odio al vecino de arriba y pienso cuando nadie me mira [nadie me está mirando] que en ese momento [si no fuera, quizá, por] podría no existir podría no haber quizá existido nunca y todo seguiría en pie que esas caras podrían no haberme visto nunca que podría no haber ido nunca a misa no haberme confesado podría nunca haber viajado ni depositado mi fe en nada pienso podría nunca haber estudiando nada nunca haber creído en la alegría nunca haber estado cabeza abajo ni haber nunca conocido a nadie ni haber bailado nunca ni haber leído ningún libro nunca ni haber escuchado nunca una canción ni haber cogido nunca ni haberme masturbado podría no haber amado nada nunca ni haber amado a nadie nunca que mi domingo sería así que lo único que no cambia nunca y me sostiene frente al tumulto al tormento son mis manos acá escribiendo y este par de hojas blancas y saber que puedo dormir 2018