Cesoteca

herrumbre

Lector en formato pagina

a veces me siento como una casa de puertas abiertas como la casa de mis papás cuando era chica una casa de puertas abiertas de par en par para que todes entren es que tal vez soy un poco así cuando viene alguien y golpea la puerta la abro la abro con una sonrisa y le dejo pasar Mirá: esta es mi casa acá está el hígado, no está curado anoche la pasó mal estos son los pulmones, tienen mambos fuertes pero me hacen el aguante los riñones se portan bien y mirá acá está mi corazón tengo uno sólo pero te lo puedo compartir. Y así, con las puertas abiertas, dejo entrar a quien golpea algunes entran por la ventana les sonrío y les invito a pasar tomamos café sobre la lengua o unos mates en mi ombligo o un vino adentro del útero ahí podemos reírnos, abrazarnos un rato Llevate, tomá, te regalo este poema que escribí con estas manos y estos ojos capaz ahora es para vos Pero algunas personas entran por esa puerta y me saquean algunas personas a quienes les abrí la puerta y las invité a pasar entraron con sonrisa falsa en la cara agarraron lo que quisieron y se fueron y así con cada uno la casa de puertas abiertas se va vaciando y de a poco con cada uno va perdiendo las sillas el intestino de a poco con cada uno que entra, roba algo y se va sin dejar nada la casa tiene sólo las paredes llenas de humedad que parecen a punto de derrumbarse Y entonces cuando ya es un poco tarde la casa intenta cerrar las puertas, decir abro hasta acá nomás, la próxima que golpeen, pregunto ¿quién es? ¿a qué vino? ¿por qué quiere entrar? pero no me sale cuando cierro las puertas me asfixio, con las puertas cerradas el viento no corre ni tampoco entra la luz del sol. Por qué no puedo dejar la puerta abierta de esta cuerpa que soy yo y que quienes quieran que pasen y dejen una flor sobre la mesa un libro una tarta de brócoli recién hecha para que al irse yo camine por mi casa descalza y me encuentre con que cada cosa está en su lugar y que en alguna parte de mi pecho alguien dejó un poema y que se sienta el perfume de los malvones que plantó en mis tetas para mí y me sonría que cada encuentro me deje algo haga más bella mi casa en vez de saquearla con violencia en vez de romperle la cara y que descalza me corte con los vidrios rotos de la bronca con los músculos tensos del vacío de la casa que perdió el olor a naranja y lavanda mi casa que huele a quemado a podrido donde se acumula en un rincón el semen viejo junto a los restos de comida de la cena que preparé ayer para vos Y cuando las puertas están a punto de cerrarse es cuando más las quiero abrir No voy a cerrar las puertas por miedo a que entren a saquearme, alguien puede pasar a preparar el café y darle de comer al gato. Mis puertas siguen abiertas. Algunos vidrios siguen rotos todavía no los barrí mis amigues me ayudaron a reparar algunas humedades pero tengo un poco de yerba y esta parte de mi corazón remendada donde abro las ventanas y entra el sol para invitarte cuando quieras pasar. 2018